PICARPOLOS

La  Educación  infantil  tiene  como  principal  finalidad  contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de niñas y niños en estrecha cooperación con las familias.  En esta etapa el niño pasa de la dependencia del adulto a la progresiva autonomía en la vida cotidiana, y de la individualidad a la relación con los demás a través de diversos  aprendizajes.  En  Educación  Infantil  se  sientan  las  bases  para  el  desarrollo  personal  y  social  de  las  niñas  y  los niños y se integran aprendizajes que están en la base del logro de las competencias que se consideran básicas para todo el alumnado.

La Ley Orgánica de Educación española, establece en su artículo 14 que “la educación infantil se atenderá progresivamente al desarrollo afectivo, al movimiento y los hábitos de control corporal, a las manifestaciones de la comunicación y del lenguaje, a las pautas elementales de convivencia y relación social, así como al descubrimiento de las características físicas y sociales del medio en el que viven. Además se facilitará que niñas y niños elaboren una imagen de sí mismos positiva y equilibrada y adquieran autonomía personal.” Si bien esta información no está dirigida de forma específica a la clase de natación, en este documento de envergadura nacional, se contempla una formación Integral del individuo en edades desde los 0 hasta los 6 años. Al mismo tiempo, es una invitación a la revisión de los métodos de enseñanza que actualmente se imparten en los centros educativos, incluidas las Escuelas, Colegios o Academias de natación.

No obstante, este mismo artículo deja abierta y a decisión de cada administración de los centros, la regulación de los requisitos que hayan de cumplir, relativos, en todo caso, a la relación numérica alumnado-profesor, a las instalaciones y al número de puestos escolares. Sin embargo, el entorno en el cual se desarrolla la clase de natación exige la revisión de los métodos de enseñanza y su posterior adecuación. Es por ello que el orientar la relación numérica de alumnos por cada monitor, se hace de vital importancia para lograr un ameno y efectivo desarrollo de la actividad acuática. Entendiendo por “vital”, el hecho de encontrar en la clase de natación, riesgos más allá del no alcance de los objetivos y, con ello, la necesidad de prever a través de una planificación adaptada, cada uno de estas variables.

Los responsables de la enseñanza de la natación, como integrantes del cuerpo docente encargados de la formación integral del individuo, nos valemos de los principios de enseñanza de la educación física, para llevar a acabo nuestra tarea. Por supuesto, realizando las correspondientes adaptaciones según el nivel y la edad del niño. Es por ello que contemplamos la vigencia de lo establecido en la Orden ECI/3960/2007, donde se establece que “La  Educación  infantil  tiene  como  principal  finalidad  contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de niñas y niños en estrecha cooperación con las familias”. Asimismo, nos encontramos en las Áreas de la Etapa de Educación Infantil que en este manifiesto se contienen. Tales como:

  1. Conocimiento de sí mismo y autonomía persona.
  2. Conocimiento del entorno.
  3. Lenguajes: comunicación y representación.

La Natación, como cualquier otra actividad físico deportiva y artístico expresiva, debe contribuir a conseguir los fines del sano desarrollo psicomotriz. Por tanto la natación no solo se tratará en la piscina, sino que puede tener una preparación y prolongación fuera de la piscina. En palabras de G. Lagrange (1976), la educación psicomotriz es “una educación global que al asociar las potencialidades intelectuales, afectivas, sociales, motoras y psicomotoras del niño, le da una seguridad, un equilibrio y permite su desenvolvimiento, al organizar de manera correcta sus relaciones con los diferentes medios en los que está llamado a evolucionar”. En definitiva, y como dice P. Vayer es una “preparación para la vida de adulto”. Esto último, ya incluye el objetivo primitivo según la concepción de la Clase de Natación en el colectivo popular: Nadar para sobrevivir. Sin embargo, la sesión de clases ofrece un escenario rico en posibilidades de aprendizaje y experiencias significativas, que permiten aumentar los beneficios de la participación del niño en la actividad acuática. Especialmente en esta etapa de 0-6 años donde el niño pasa de la dependencia del adulto a la progresiva autonomía en la vida cotidiana, y de la individualidad a la relación con los demás a través de diversos  aprendizajes, tal y como está contemplado en la Orden ECI/3960/2007.

Lo antes expuesto, acentúa la importancia de la relación numérica alumnos-docente, para la cobertura efectiva de las necesidades del niño en la etapa inicial durante la clase de natación. En este sentido, el Profesor Juan Antonio Moreno Murcia, entre las recomendaciones enumeradas en su Guía de Educación Acuática Infantil, sugiere un máximo de 7 niños acompañados, durante la sesión de clases, invitando al padre a formar parte activa de esta etapa en el medio acuático. Lo que al mismo tiempo destaca la importancia de la individualización de la enseñanza.

 

 

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